Muchas empresas se limitan a pensar en sus clientes sin tener en cuenta el largo plazo. Consideran como beneficio la venta que han realizado y no se plantean cuánto más podrían venderle a esa persona a lo largo de los años.
¿Has pensado alguna vez que cada que realizas una venta, puedes estar realizando ventas a futuro? Este punto de vista no solo cambia tu realidad de los ingresos por cliente, sino que también la inversión que puedes realizar para fidelizar a este consumidor y conseguir que sus compras a futuro, las realice en tu negocio. A este concepto lo llamamos “Valor del Ciclo de Vida del Cliente”.
Te Comparto las Mejores Razones para conocer el Valor del Ciclo de Vida del Cliente.
El tener una idea real del Valor Promedio del Ciclo de Vida del Cliente es fundamental para saber por un lado, cuánto puedes gastar para conseguir cada uno de tus clientes. Por ejemplo, si el Valor Promedio del Ciclo de Vida de Cliente de tu negocio es de $40.00, repetido 10 veces a lo largo del ciclo de vida, sabes que el Valor del Ciclo de Vida es $400.00. Al saber esto, te das cuenta de que puedes llegar a gastar más de $40.00 en conseguir a este cliente, porque en el largo plazo, será una inversión más que rentable.
Además, dentro de la estrategia de tu empresa, conocer el Valor del Ciclo de Vida del Cliente, establece unos datos cuantificables sobre los cuales puedes marcar tus objetivos, como puede ser un aumento de un 10% en este valor en un periodo determinado.
¿Cómo aumentar el Valor del Ciclo de Vida del Cliente?
Principalmente, el aumento de este valor tiene tres objetivos:
– Aumentar el tiempo durante el cual el cliente comprará tus productos.
– Aumentar la cantidad de dinero que gasta en cada compra.
– Disminuir el tiempo entre compras.
La estrategia más efectiva para aumentar el Valor del Ciclo de Vida del Cliente es trabajar en las tres estrategias al mismo tiempo.
Y, ¿cómo conseguirlo? Por supuesto, existen muchas estrategias para trabajar sobre el Valor del Ciclo de Vida del Cliente, por lo que ahora hablaremos de cuatro pasos fundamentales sobre los que se puede desarrollar una estrategia en este sentido:
1. Crea una relación personalizada con tu cliente. En lugar de crear relaciones compañía-cliente, esfuérzate por crear relaciones entre personas. Personaliza cada una de las transacciones, ofreciendo el valor añadido de tu asesoramiento, y cuidando de cada uno de tus clientes. Haz que tus productos dejen de ser estándar gracias a esta relación, construye una relación basada en la confianza, y convierte a tus consumidores en clientes.
2. Estar disponible y contestar a las preguntas. Responder a los e-mail y a las preguntas sobre los pedidos de manera personal, o entrenar a los empleados a cargo de ello conseguirá que la calidad percibida de la empresa aumente notablemente. Los clientes siempre aprecian la rapidez, la sinceridad y la calidad del asesoramiento por encima de muchos otros elementos.
3. Mantén el contacto. Envía un boletín mensual, que te ayude a compartir novedades y a continuar construyendo la relación de confianza. Añade siempre un apartado visible para poder suscribirse o eliminar la suscripción al boletín.
4. Haz un seguimiento. Envía un e-mail de seguimiento a los clientes que han comprado un producto, para contar así con su opinión y poder mejorar tus productos o tus servicios, y haz sentir a tus clientes que forman parte del proceso de mejora y que sus opiniones son importantes y llegarán a algún sitio. De hecho, una buena estrategia es obtener testimonios para poder utilizarlos como parte de tu estrategia de marketing.
Al seguir estos pasos, no solo aumentarás el Valor del Ciclo de Vida de tus Clientes, los convertirás en embajadores de tu marca, y realizarán una de las mejores labores comerciales posibles: la de la recomendación sincera a sus conocidos.
Las compañías más exitosas del mundo ya han aplicado este concepto a sus estrategias de negocio. Tú también puedes aplicarlas a tu empresa para alcanzar el éxito. Mientras tanto toma Acción ya!