Las historias de María del Socorro Calderón, Elizabeth Orozco y Ana Elizabeth Cabrera –las dos primeras residentes de La Paz, Baja California, y la última originaria de Durango–, coincidieron en un punto: las tres emprendieron un negocio prácticamente a ciegas. ¿Te suena familiar?
Hace 10 años Socorro y Elizabeth, madre e hija, decidieron renunciar a sus empleos y apostar su porvenir a la empresa de origen estadounidense Royal Prestige. Ambas, como la mayoría de quienes se deciden por un negocio de medio tiempo, se dedicaron a operar sin pensar en la planeación.
Por su parte, Ana inició la aventura con Royal Prestige en 2007 con una actitud poco favorable. Para ella, ingresar a las filas de la compañía significaba ser sólo una vendedora y no una mujer de negocios. Y sí, en ambos casos, el resultado fue muy parecido al principio: el crecimiento fue extremadamente lento.
“No sabíamos cómo calcular nuestras utilidades, el punto de equilibrio del negocio, proyecciones; pero sobre todo, no sabíamos cómo ser dueñas de negocios rentables”, admite Socorro. “Antes lo único que nos preocupaba era cerrar el año”, complementa Elizabeth. En cuanto a Ana, su mala actitud se reflejó en la gente a la que invitaba a formar parte de su negocio: “Se lo pedía a cualquiera e incluso hasta rogaba”, asume.
El origen de un negocio rentable tiene que ver con lo que en coaching llamamos mindset; es decir, cuál es la actitud que mueve el día a día de tu negocio. En el caso de estas tres emprendedoras, al conservar un mindset forjado en viejos paradigmas –como el hecho de no asumir una postura de dueñas de negocio frente a un modelo como el de Royal Prestige– se convirtieron en vendedoras sin conocimiento, enfoque y metas claras.
“El verdadero crecimiento de mi empresa, Durango Prestige, comenzó en el momento en que decidimos contar con la guía de un coach de negocios”, afirma Ana. A partir de entonces, ya convertida en una verdadera dueña de negocio, incrementó su cartera de clientes hasta reportar un crecimiento del 300%.
Para Elizabeth, actualmente directiva de un Territorio Máster de nombre Royal Class y con más de 200 franquiciatarios bajo su supervisión, el coaching de negocios le brindó disciplina y enfoque –claves para una empresa rentable–. “El coaching de negocios es la pieza que le faltaba al excelente programa de Royal Prestige. Es decir, somos empresarios y necesitamos herramientas que nos ayuden a llevar nuestras finanzas”, concluye Socorro.
A través de un programa semanal, estas empresarias hoy viven las ventajas de contar con el apoyo de un coach que las oriente, les enseñe a ser verdaderas dueñas de negocio y las motive a hacer crecer sus empresas. Tú como ellas podrás alcanzar tus objetivos si decides contar con la guía de los expertos de Coach Latinoamérica. Forma parte de la comunidad de empresarios CoachLat y comparte tu historia de éxito con nosotros.
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